LOGOPEDIA EN LA ENFERMEDAD DE PARKINSON.
La alteración a nivel motor, es decir, del movimiento, es uno de los síntomas que caracterizan a la Enfermedad de Parkinson (EP). Es muy común encontrar en estos pacientes rigidez muscular, temblores, bradicinesia (lentitud en los movimientos) e inestabilidad postural.
Podemos pensar que el movimiento solo lo usamos para caminar, correr, saltar o coger cosas, es decir actividades más “físicas”, y dejamos de lado todo lo que consigue nuestro cuerpo gracias al movimiento y los procesos motores. Mostrarnos enfadados o contentos, hablar y conversar con amigos y familiares, o disfrutar de la comida, son algunos ejemplos.
Dado que la comunicación y la deglución dependen de mecanismos motores, la gran mayoría de pacientes con EP, en algún momento del curso de su enfermedad presentan trastornos de habla y voz, que dificultan la comunicación, así como complicaciones con la deglución de alimentos.
Aquellas dificultades más significativas que se encuentran a lo largo del curso de la enfermedad son, respecto al habla, la imprecisión articulatoria de los fonemas, es decir que a la persona le cuesta articular de forma clara las palabras, como si todos los sonidos se mezclasen, y un ritmo del habla que tiende a aumentar su velocidad. En la voz se puede apreciar una pérdida progresiva de volumen, una entonación monótona y cambios en la calidad de la voz mostrándose más ronca, débil y apagada.
Por otro lado también encontramos dificultades en la deglución, estas pueden aparecer en el momento en el que el alimento entra en la boca o bien en cualquiera de los procesos hasta llegar al estómago. Podemos encontrarnos diferentes alteraciones como, la falta de coordinación motora y de fuerza para manejar la comida e impulsarla a la hora de tragar o que la vía respiratoria no se cierre adecuadamente debido al enlentecimiento de los movimientos y cause atragantamientos. Lo que puede derivar en infecciones en las vías aéreas y neumonías.
Además, no hay que olvidar lo que estos síntomas pueden suponer en el día a día del paciente, en su vida social y en su estado de ánimo, puesto que puede verse afectada la comunicación con la familia o en el trabajo y llegar a dejar de hacer actividades como participar en conversaciones en grupo o salir a cenar con amigos.
¿Como ayuda la logopedia?
Desde el ámbito de la logopedia, se plantean diversos objetivos para poder ayudar al paciente con EP. Uno de ellos es poder dar técnicas y herramientas para mejorar la inteligibilidad del discurso, es decir que las personas puedan entender lo que él está diciendo y así permitir que pueda comunicarse de forma efectiva en cualquier contexto. Otras de las finalidades que se persiguen son prevenir y mantener los componentes del habla preservados y concienciar sobre las dificultades y aquellos aspectos que dificultan la comunicación.
Todo ello se trabaja a través de ejercicios de relajación, postura, respiración, fonación, articulación y prosodia.
Otro de los objetivos primordiales es asegurar una deglución segura y eficaz, que permita un buen estado de nutrición e hidratación. Para ello aprenden técnicas y se realizan diferentes adaptaciones en los alimentos, sólidos y líquidos, en función de las necesidades del paciente para alimentarse de forma segura.
A través de la intervención adecuada e iniciándola de forma precoz, se puede incidir en los efectos de la enfermedad, paliando y enlenteciendo la aparición de los síntomas, y así favoreciendo la calidad de vida del paciente.